Castro Laboreiro

Este pasado puente de mayo tuvimos la oportunidad de ir a remar a Galicia y al Norte de Portugal. Repetimos un par de ríos que ya conocíamos y nos fijamos como proyecto hacer un tramo del Castro Laboreiro al que desde hacia largo tiempo le teníamos echado el ojo.

Mucho extranjeros vienen a remarlo desde distintos países desde que hace unos años viniesen un grupo de piragüistas entre los que se hallaban los fotógrafos Ralph Thiebaut y Sebastián Gründler y editasen las fotos de este maravilloso recorrido en la revista internacional Kayaksession. Cautivados por aquellas imágenes y las oportunidades que esta región ofrece, grupos de palistas internacionales y nacionales frecuentan los famosos ríos gallegos que cuando la suerte acompaña y van bien de agua son un verdadero paraíso de las aguas bravas.

Agradecemos su colaboración al piragüista Fernando Ayuso que nos envía un pequeño comentario y un puñado de fotos en los que cuenta cómo vivió esta experiencia:

 “Conocimos el rió Castro Laboreiro por Rui Calado, uno de los piragüistas portugueses más activos. El río nos atrajo por su espectacularidad y gran desnivel, muy al estilo de Dry Meadow Creek en California, por aquella época todos los videos comerciales que se preciaban tenían imágenes de Dry Meadow, y al Castro, parodiando los videos, lo llamábamos Draimidouro. Rui había publicado algunas fotos en Internet y en un pequeño catálogo de ríos portugueses que presentó en una de las concentraciones de los Teixugos antes de editar su imprescindible guía “Portugal Kayak” .

Esto fue hace 4 años, cuando hicimos el tramo clásico. El siguiente, el tramo 2, mas comprometido que el primero, quedó pendiente hasta este puente de mayo.

Día: Sábado 3 de Mayo del 2008

Personajes: Tebol, Agus, Silvia, David, Aitor y yo.

Hora: 14 PM

Distancia: 6 Km.

Grado: V

Entrada: Ribeiro de Baixo (Portugal) Salida: Barragem de Alto Lindoso (Vertiente Española)

El Pirineo parecía no tener mucha agua por el mal tiempo (nos equivocamos, ya que se pudieron remar ríos que necesitan mucha agua), a última hora decidimos ir a Galicia. Las lluvias de la semana anterior nos permitieron remar el Tea y el tramo clásico de Castro preparándonos para las 7 horas de río que nos esperaba al día siguiente en el segundo tramo. Sin duda lo más interesante del tramo son los 3 saltos que se encuentran a la mitad. Tres grandes cascadas de 6, 8 y 10 metros encañonadas en un desfiladero de granito gris. Teníamos la esperanza de que el nivel de agua nos dejase hacerlas todas, pero la información que teníamos no era muy precisa.

Tras 2 horas de eddy hopping* siguiendo a David, que pensaba más en las cascadas que en los rápidos que hacíamos, llegamos a ver la línea horizontal que marcaba el primer salto. Paramos en la contra y nos asomamos, unos por la derecha y otros por la izquierda. Realmente era impresionante, después de los tres saltos el cañón hacía un giro a la derecha con un cuarto desnivel infranqueable de una rampa de 20 metros terminando en sifón y después otra enorme rampa ¡¡¡Estábamos frente a 80 metros de desnivel!!!

Al primer salto no le vimos ninguna línea sana con lo que nos dejamos caer por la losa de granito de la izquierda del salto para llegar a la primera poza. Aquí habíamos montado una seguridad destrepando desde los árboles, la poza era grande y se podía parar para echarle un último vistazo al segundo salto. El salto era bastante limpio, aunque hubo un susto por un cubre que se nos abrió. Afortunadamente la seguridad funcionó perfectamente y se pudo seguir sin problema.

Solo quedaba un salto, y en este punto 3 piragüistas. Aunque se suponía que era un salto de esos “fáciles”, solo Aitor lo bajó bien, yo lo hice hacia atrás (para darle más emoción). El siguiente piragüista perdió la pala al aterrizar. Pero la seguridad que habíamos montado concienzudamente solucionó la nadada. Recogimos el material en la poza y reunimos fuerzas para el porteo los infranqueables. Cuando volvimos a embarcar ya sólo quedaban unos 2 Km. de río, muy al estilo del comienzo, con pasos de bloques un poco caóticos en los que había que buscarse un camino. El tramo termina en el pantano de Alto Lindoso en el que 50 metros más adelante también desemboca el Peneda, otra maravilla portuguesa, lamentablemente muy difícil de navegar porque necesita muchísima lluvia.

Eran las 9.20 de la noche, nos moríamos de hambre y estábamos demasiados cansados para cocinar. Fuimos al pueblo de Castro Laboreiro a comer cabrito y bacalao mientras hablábamos de la próxima vez que podríamos venir a bajar el río.

Al día siguiente bajamos el Deva desde la Lomba, un tramo de 3º con algún paso de 4º, para relajar músculos pero sobre todo la tensión del día anterior. Y ya está.

*Bajar un río haciendo eddy hopping es bajar mirando los pasos desde la piragua bajarse. La idea es localizar la siguiente contra desde donde estás y navegar a ella. Desde ahí buscar la siguiente...”

Fernando Ayuso “Ito”

 
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